24.10.10

El murmullo de un beso

Sacó el revolver, el nerviosismo de su alma no se comparaba al placer que su mente sentía. "No hay nada como el dolor humano". Las huellas de su presencia trazaron el camino hacia ella. Historias fundidas en  un fugaz instante.
Ella desnuda, con su pezones mirándola de frente, apuntando hacia la otra, curvas que se perfilaban gracias a la tenue luz que se filtraba por la ventana; la miraba con una expresión en la que pervivían el placer y el horror... la venganza es dulce...pero después de todo ella se sabía incapaz de matarla...

Su Josh le había hablado de la otra: era una mujer dulce y buena, que lo amaba...a diferencia de ella, la otra podía gozar de la intimidad con él y sin la necesidad de enfrentar pasiones oscuras y fantasias denigrantes...la otra: esa morena de ojos negros, inteligente y gorda...¡gorda!, una mujer cuya inteligencia se manifestaba en kilos; era la mujer con la que Josh la "engañaba", a ella, a Patricia una bella y exuberante mujer, a la cuál no había hombre capaz de engañar...sólo él, sólo Josh, el hombre de su vida, su único y verdadero amor...quizá él no había entendido que los otros habían sido ficción, una realidad suberticia que carecia de valor para ella. Para Patricia eran sólo objetos, tal y como ella lo había sido para ellos...objetos de placer, miembros a disposición de su cuerpo, mas no de su alma.

La otra se encontraba dormida, su pubis se entrejía con las caderas de Josh, vestida con un ligero vestido de manta rojo, no traía ropa interior, seguramente Josh y ella habían jugado a amarse... Ante los pensamientos, la bala pretendía ser libre y en el último instante se detenía, pero la idea de haber pasado de novia a amante la destruía; hace unos años era la preciosísima novia de Josh, era lo que ella siempre había querido ser: el trofeo de un hombre guapo y exitoso, ahora era la amante de Josh un hombre dichosamente casado que no la dejaba por temor a su locura.

La muerte acechaba tras cada pensamiento,  en su mente, dibujaba las formas de ella y de Josh, ¿quién era el verdadero culpable de sus desdichas?

Su desnudez poco a poco le parecía ridícula, había ido a ver a Josh, la otra "estaba de viaje"; abrió con su llave, y en el camino al cuarto se despojó de la ropa. El silencio se desdibujo con el murmullo de un beso, un beso que ella no había recibido o dado, regreso por su bolso y corrió a la habitación de los esposos...allí estaban casi dormidos...amándose entre la pasión surrealista...

Su desnudez, su expresión, la imposibilidad de tener su amor, su patética situación...el odio emergió, existió en plenitud. BANG... Los ojos de la otra se abrieron por completo y la miraron caer con horror, Josh completamente despierto por el sonido, abrazó instintivamente a su esposa.
-¿Daniela?, ¿qué ha pasado?, ¿quién anda allí?
Un canalito de sangre se deslizó poco a poco por el suelo y besó los pies desnudos de los esposos, que aterrorizados ante el cadáver, pensaban absortos: uno en la culpa que le embargaba y la otra en lo  estética de la escena. Cada vez más lejos dentro de un deportivo...Darío un socio de Josh atormentado lloraba, susurraba su nombre con cuidado, temiendo que al enunciarlo se desvaneciera como ella, tras el balazo: Patricia.