...y rogué al olvido que viniera por mí, que desdibujara esas palabras que dañaban tanto mis ilusiones y desconsolaban mis sueños. Palabras tan odiosas cuando se trata de la creación, que al ser enunciadas causaban pus a mis oídos, pero el daño ya estaba hecho, yo no puedo volver a escribir, cuando surge alguna idea, ellas vienen a mí acariciándome zalameras e impidiendo que la liricidad forme parte de lo escrito, las ideas se tornan difusas y mi corazón es un ser desorientado. Mas, el sendero del vago a aprehendido a ser mi amigo y transita bajo mis pies ansioso por entre-guiar mis pasos. Busco a la musa sonriente que despunta el olvido y borra las palabras que seguido dañan la mente, pero del numen sólo encuentro rastros en mis pies, hoy por los pasos deformados...
Y rogué a la dama caprichosa que volviera a mis brazos, pero ella sólo sonrió y se derramó entre mis dedos, la pluma se convirtió en un sinfin de algoritmos buscando ser una historia, la breve manifestación de un recuerdo, pero de ella sólo salen viciosas palabras sin significado certero, vacuas como este breve y solemne de "adiós" intento.
9.7.10
Esperanzas
Harto estoy, todo es vano, todo es fútil y ni yo, ni tú, ni nadie puede remediarlo. El panal de las ideas no deja de trabajar y yo no dejo de destrozarme, inquietas vagan las abejas pretendiendo ayudarme, libar el néctar de las experiencias y elaborar la miel de la certeza con él; mas todo es imposible, nada vale, cuando recuerdo, nada existe cuando recuerdo; la memoria es mi tormento y yo soy el tormento de la memoria, porque la retomo y la estrujo, la perpetro con mis análisis y cada vez la dejo más vacua, más vacia.
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